//

viernes, 19 de febrero de 2010

La llave secreta (Tinto Brass, 1983) por Goreman




El italiano Tinto Brass es uno de los autores más reconocidos dentro del cine erótico, con unas películas llenas de mujeres despampanantes, liberadas y sobre todo con muy poca ropa. No se puede decir que las obras de este director sean demasiado originales en su planteamiento, aunque lo que nadie puede negar es que estas son más que estimulantes, y no decepcionan para nada al espectador que ya sabe lo que se va a encontrar. Un erotismo a veces elegante, otras más rural pero siempre muy subido de tono, rozando la pornografía en algunas de sus películas, como “Hazlo” o “El hombre que mira” en los que se puede apreciar varias escenas de sexo real, aunque a mí por lo menos me queda la duda de si los que salen son penes reales o simples prótesis al más puro estilo de los filmes del mítico Russ Meyers, aunque mucho menos exageradas que los cacharros de medio metro que calzan los tíos en las pelis del director americano.





No deja de ser curioso que el bueno de Brass haya acabado incorporando en su cine el sexo real después de la polémica que acompañó a su film más recordado, “Calígula”, en la que el productor incluyó sin el consentimiento del director escenas de sexo real en el metraje, convirtiendo a esta cinta en una de las más controvertidas de todos los tiempos estrenadas en cine, y en la que encontrábamos a un reparto de lujo con gente como Malcom McDowell o Christopher Plummer dentro de lo que técnicamente era una peli porno. En mi opinión todos aquellos insertos eran innecesarios, y como maniobra comercial me parece una burrada, ya que lo que hizo fue limitar enormemente la salida comercial del film, aunque eso si, disparó aun más la leyenda de una película que ya durante su elaboración se vio rodeada de una enorme polémica. En otra ocasión hablaré de ella, pero ahora centrémonos en la peli que nos ocupa.



Ambientada en la Italia fascista… de 1939, la película narra las vivencias de un matrimonio entre hombre de elevada edad casado con una exuberante mujer mucho más joven que él. Tras 20 años de matrimonio la pareja entra en una crisis sentimental provocada por la timidez de ella y su recato en la cama, donde es incapaz de hacer el amor con la luz encendida por la vergüenza que le produce que su marido la vea desnuda. Es entonces cuando aparece en su vida Lazlo, el novio de su hija, quien pronto se verá atraído ante la despampanante mujer madura, lo que provocará los celos del marido de esta, aunque pronto descubrirá que el hecho de imaginar a su mujer con otro hombre le provoca una enorme excitación, por lo que tratará de promover que estos dos inicien una aventura, lo que no tardará en producirse y que irá provocando que su esposa vaya desinhibiéndose sexualmente de manera progresiva.



La hasta entonces vergonzosa esposa terminará por convertirse en una mujer sedienta de sexo, lo que acabará provocando problemas en la salud de su ya anciano marido, el cual no está para tantos trotes. El tema central de la película es uno de los constantes en la filmografía de Tinto Brass, una de sus obsesiones particulares, como es el vouyerismo, plasmado en escenas como aquella en la que el marido droga a su mujer para que esta se quede dormida y poder fotografiar su cuerpo desnudo. A medida que comiencen los coqueteos de su esposa con su joven amante, se irá despertando en ella el placer por producir deseo en los hombres, para (momentánea) alegría de su marido. La llave secreta a la que hace mención en título del film es la que cierra el armario en el que el marido oculta su diario, y que dejará olvidada a posta en el suelo de su despacho para que su esposa la encuentre y lea las paginas del diario, para así comprender las inquietudes sexuales de este. Pronto comenzará un juego entre ambos cuando la esposa comience a escribir también su propio diario que el marido no tardará en descubrir.



Sin duda alguna, la mayor atracción del film más allá de cualquier detalle técnico o de interpretaciones (Secundarios después de todo, aunque solventes), es la presencia de la deslumbrante Stefania Sandrelli, la cual lucirá su espectacular belleza en escenas de gran erotismo y que son el alma de esta película, como cuando su marido la espía en el baño o cuando se muestra ante él completamente desinhibida y completamente ansiosa de sexo ya casi al final. La madura actriz aparece también en películas como "Novecento", de Bertolucci, y es sin duda el mejor reclamo de este film, que poco más ofrece, aunque lo que se le pide a un film de este tipo lo cumple y con creces.


Nota: 7/10

1 comentario:

salvador tropea dijo...

es una pelicula, q me quedo grabada!

Publicar un comentario en la entrada